lunes, 6 de marzo de 2017

VII SEMANA LITERARIA - FRAN FERNÁNDEZ

“Todos tenemos canciones dentro, la aventura de la vida consiste en hacerlas salir.”

         Así de profundo y sentido se nos presentó el cantante Fran Fernández, llegado desde Madrid, con una escala en Alicante y dos conciertos muy recientes a sus espaldas. Con esos versos llegó también a esta primera sesión el autor del poemario El arte de tocarte, que tanta expectación despertó entre los alumnos de 4º de ESO tras su lectura.

         Fran unió en una sola velada música y poesía, o lo que es lo mismo, el sentimiento puro, porque para él eso es la poesía, un ente vivo como el agua, y aquél a quien no le gusta será porque aún no tiene la suficiente sed. Pudimos hacerle algunas preguntas acerca del tema elegido para este poemario, que ha sido su primera obra literaria, y defendió la elección del amor y la intimidad porque son, posiblemente, los dos motores más potentes que mueven la existencia humana.

         También nos habló de lo importante que es para él poner toda la pasión posible en su trabajo, para él y para todos, e invitó a los alumnos a que, hagan lo que hagan en la vida, se empleen siempre con mucha pasión, porque sólo así estarán más cerca de conseguir sus sueños, tal y como hizo él, que de pronto pasó “de la balsa de estudiar al barco de la música”, un barco que no ha abandonado aún y que le está proporcionando agradables travesías, tanto por España como por Hispanoamérica.

         La explosión llegó justo cuando los alumnos empezaron a levantar un bosque de manos, seguido de las preguntas correspondientes: a quién van dedicados los versos, si son reales, cuántas mujeres hay en el poemario, por qué se habla de penumbra, luz y oscuridad, cuáles son sus autores favoritos, literarios y musicales, y así hasta casi una treintena de preguntas que él respondió con mucho cariño justo antes de regalarnos tres canciones.


         Por primera vez en siete años, nuestra semana literaria se convirtió en un escenario en el que un hombre (un poeta) y una guitarra, se volvieron el centro del universo por unos minutos, al menos para un puñado de adolescentes y otro puñado de profesores.










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